El peluquero de mi padre se llamaba Ganso de apellido y la señora de al lado tenía una hija que se llamaba Silvana, que me invitaba a merendar y me dejaba usar sus fibrones para hacer garabatos feos como uno solo. Una vez, cuando tenía dos o tres, mi abuela me pasó a buscar del colegio y yo me había cagado encima y era un sorete duro como una piedra y ella metió un dedo experto en el calzón y lo lasció en un macetero, otro trofeo. Caminamos a casa con toda normalidad. 

Una vez salí con dos amigos hombres a una fiesta de científicos políticos que resultó ser un fiasco total y una alemana divina de pelo corto y aliento a Marlboro light me invitó a tomar un café y discutir su ensayo-crítica del post-estructuralismo europeo. Ellos miraron, codeándose como los chicos. Otra vez, usando mi remera del gato Félix, merodeé por la casa de Solange que olía a pisos de madera por una hora y media, sin saber si invitarla a jugar o qué carajo hacer. Ni hablar, tampoco, del refugio que hicimos para escondernos de Federico, en un pino hueco en el perímetro del golf. Él era insoportable y pasaba a buscar a todos a las 8 am, pero su mamá preparaba bollitos de papa gloriosos. Tardó una semana de verano (mesura inconmensurable, je) en tiempos de niño en la Pcia de Bs As.

Y, retomando a la idea original, lo bruto e insensato y casi humillante de todo esto es no tener a quién contar todas estas nimiedades que me rehúso a olvidar, aunque verdaderamente lo merezcan. 

Lo increíble es tener que parar en media caminata, aferrarse a la pared, sintiendo el gusto de un recuerdo paralizante lejos, atrás en el paladar. Lo macabro es no tener a quién o a qué aferrarse. Lo fabuloso es perder el pelo en la ducha cuando ayer, en el dosmil siete, los tenía agarrados en una colita, espiando mis primeras chicas en uniforme marrón, alienígenas bellísimas. Lo triste es ser ajeno a todos los que me vieron crecer. Lo agotador es ya no saber a quién mierda escribirle.

glamidols:

Roxy Music in Leicester, 1973.

(Source: moredarkthanshark)

sleepyard:

photo by Steve Jansen

sleepyard:

photo by Steve Jansen

(via hollywoodvampire)

Trouser update: Still tight. Still a ballerina.

It is a bit like babysitting.

-Hey, can you come to my place for some beers tonight?
-No, sorry, got to stretch my pants at home.
-Sucks, doode.

The lady at the clothing store recommended me to get my jeans one size smaller than I would because they end up stretching a lot. So I listened. Now everytime I’m alone at home I wear the jeans to stretch them, looking like a ballerina.

(Source: dollychops, via strangehoneymoon)

God

joupilandia:

No llego a fin de mes. 💸

joupilandia:

No llego a fin de mes. 💸