¡Si para tenerte aquí habría que maltratarte!

I didn’t realize the bread was mouldy and I ate a sandwich. Kill me. 

Querida, dejemos la televisión prendida mientras hacemos el amor, movámonos al ritmo de la voz de Mamá Cora, regocijémonos con los comerciales de jabón en polvo Ala, que se fundan con nuestros gemidos de amurrr. 

Basta de personas enamoradas - juntémonos nosotros, los que queremos hacer la guerra. 

(Source: strolltothecafe, via somekindofool)

(Source: letnothingfrightenyou)

There was not one birthday they didn’t call me. I owe my life to these people, they are my blood.

Y, además, la camiseta de River es lo más lindo que pasó en la historia. Qué belleza, la reputa que lo parió. 

Y sobretodo los quiero tanto a todos. Tanto.

NO creo en la agonía y no creo en el éxtasis, y siempre me pareció que la vida sucede en el medio, en un relativo agradable o desagradable, pero nunca ninguno de ambos ad nauseam. Sin embargo, estos últimos años me probaron que los polos positivos existen. Ayer cumplí veintiún (increíbles) años y me han saludado todos, todos. Me saludó Ana Paula que es un amor, y me saludó mi mejor amigo de la infancia, y me saludó mi vieja y mi peor enemiga de la infancia, y mi niña y mi niña del pasado y mis hermanos de la vida y mis amigos sort of lejanos de esta vida.

Estos saludos significan tanto para mí, un viajero más. Para mí estos saludos significan una seguridad. Saber que mañana si me encuentro con esta gente, me darán la mano volentieri, me ayudarán y los sentimientos serán recíprocos, los sentimientos de solidaridad, de amor, de nostalgia, de creer que el otro sonríe cuando piensa de uno. Brindo por ellos hoy, y por el futuro, incierto, que se erige cual pared que iré rompiendo con los años y que espero me traiga tantas satisfacciones como me trajo hasta hoy, como la del primer amor, como la de la primera desilusión (satisfacción ma non troppo), como la de la confusión testosterónica de los veinte, este frenesí verde.Como la de la poesía y robarle las tapitas del aire a las gomas de los Audi del barrio para que alguno los venda. Como dejarte caramelos escondidos entre los arbustos del frente de tu casa. Como correrte por la galería de trote. Como hacerte adiós en la tarde-noche más triste del andén 4B de la estación de Groningen, terminal norteña de las ferrovías holandesas. Como caminar Ernesto Montagne.

Así de grandes son mis expectativas para el futuro. Hasta ahora, la vida cumplió.